Conflicto Palestino – Israelí

Análisis y Comportamiento en el Consejo de Seguridad

Desarrollo del conflicto a través de las resoluciones del Consejo de Seguridad

Resoluciones clave del Consejo de Seguridad (2005–2025)

S/2006/508
2006

S/2006/878
2006

S/RES/1850
2008

S/RES/1860
2009

S/2011/24
2011

S/2014/916
2014

S/RES/2334
2016

S/2017/1060
2017

S/2018/516
2018

S/2018/520
2018

S/2023/772
2023

S/2023/773
2023

S/2023/792
2023

S/2023/795
2023

S/RES/2712
2023

S/RES/2720
2023

S/2023/970
2023

S/RES/2728
2024

S/2024/173
2024

S/2024/239
2024

S/2024/312
2024

S/RES/2735
2024

S/2024/835
2024

S/2025/353
2025

S/2025/583
2025

APROBADAS

NO APROBADAS

NO APROBADAS POR VETO

Introducción

Autores:
María Paula Ballesteros y Matías Mongan

Desde 1948 y, de forma más marcada a partir de la ocupación de la Franja de Gaza y Cisjordania en 1967, el conflicto palestino-israelí ha transitado entre ciclos de negociación política fallida y estallidos de violencia que han configurado un escenario de inestabilidad crónica. Los Acuerdos de Oslo (1993) abrieron un proceso institucional inconcluso, mientras que la retirada unilateral de Israel de Gaza en 2005, seguida del control exclusivo de Hamas desde 2007, consolidó una dinámica de bloqueo, aislamiento y recurrentes escaladas militares (2008-09, 2012, 2014, 2018 y 2021).

El punto de inflexión más reciente se produjo el 7 de octubre de 2023, cuando el ataque masivo de Hamas a territorio israelí y los secuestros de 250 personas desencadenó una ofensiva militar de gran escala en Gaza que hasta septiembre de 2025 costó la vida de 62.000 gazaties. A diferencia de crisis anteriores, la violencia continúa en la actualidad combinando operaciones militares, un deterioro humanitario sin precedentes y un estancamiento diplomático. El Consejo de Seguridad aprobó resoluciones centradas en la asistencia y las pausas humanitarias (2720 y 2728), mientras que iniciativas de mayor alcance —como el proyecto de resolución argelino para un alto el fuego— fueron bloqueadas por vetos, de Estados Unidos como principal aliado de Benjamín Netanyahu.

En 2025, la confrontación alcanzó una dimensión regional: Israel e Irán intercambiaron ataques directos, lo que tensó al máximo la arquitectura de seguridad de Medio Oriente. Aunque finalmente se alcanzó un pacto de no agresión mediado por China, Rusia y Turquía, la situación en Gaza siguió marcada por el colapso sanitario y alimentario, y por la ausencia de una negociación política efectiva.

En este contexto, el Consejo de Seguridad de la ONU volvió a mostrar un patrón recurrente: resoluciones operativas y humanitarias logran ser aprobadas, pero cualquier intento de fijar parámetros políticos o un cese del fuego permanente queda bloqueado por vetos de miembros permanentes, en particular Estados Unidos, y en ocasiones China y Rusia. El resultado es un escenario de avances tácticos de corto alcance, pero una parálisis estratégica para encarar las causas profundas del conflicto que se analizan en profundidad en otros apartados.

Por ello, el índice no se limitará a las resoluciones adoptadas, sino que también considerará los vetos y proyectos rechazados como un termómetro de las preferencias, alineamientos y márgenes de maniobra dentro del Consejo de Seguridad.

Países a monitorear

Se tomarán los países miembros permanentes del Consejo de Seguridad y se sumarán las votaciones de los países miembros no permanentes durante los años 2005-2025. Para ello se presenta a continuación un cuadro donde se encuentran los países con los que trabajaremos en el Índice:

Miembros 2005-2025 Consejo de Seguridad:

BIENIOMIEMBROS PERMANENTESMIEMBROS NO PERMANENTES
2005-2006China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.Argentina, Benin, Brasil, Dinamarca, Grecia, Japón, Filipinas, Rumania, Tanzania, Ghana
2007-2008China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.Bélgica, Indonesia, Italia, Panamá, Perú, Qatar, República del Congo, Eslovaquia, Sudáfrica, Vietnam
2009-2010China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.Austria, Burkina Faso, Costa Rica, Croacia, Japón, Libia, México, Rusia Blanca, Turquía, Uganda
2011-2012China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.Alemania, Colombia, Gabón, India, Líbano, Nigeria, Portugal, Sudáfrica, Bosnia y Herzegovina, Brasil
2013-2014China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.Argentina, Australia, Chad, Chile, Jordania, Lituania, Luxemburgo, Nigeria, Corea del Sur, Ruanda
2015-2016China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.Angola, Egipto, Japón, Malasia, Nueva Zelanda, Senegal, España, Ucrania, Uruguay, Venezuela
2017-2018China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.Bolivia, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Kazajistán, Kuwait, Países Bajos, Perú, Polonia, Suecia, Etiopía
2019-2020China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.Alemania, Bélgica, República Dominicana, Estonia, Indonesia, Níger, San Vicente y las Granadinas, Sudáfrica, Túnez, Vietnam
2021-2022China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.India, Irlanda, Kenia, México, Níger, Noruega, San Vicente y las Granadinas, Túnez, Vietnam, Estonia
2023-2024China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.Albania, Brasil, Ecuador, Gabón, Ghana, Japón, Malta, Mozambique, Suiza, Emiratos Árabes Unidos
2025China, Francia, Rusia, Reino Unido, EE.UU.Argentina, Brasil, Guyana, Japón, Mozambique, República de Corea, Sierra Leona, Eslovenia, Argelia, Suiza

Comportamiento de los países en las resoluciones
del Consejo de Seguridad

Miembros Permanentes: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China, Rusia.
Miembros No Permanentes: Albania, Alemania, Angola, Argelia, Argentina, Austria, Bélgica, Bolivia, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Burkina Faso, Chad, Chile, Colombia, Congo, Costa Rica, Côte d’Ivoire, Croacia, Dinamarca, Ecuador, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Eslovenia, España, Etiopía, Gabón, Ghana, Grecia, Guinea Ecuatorial, Guyana, India, Indonesia, Italia, Jamahiriya Árabe Libia, Japón, Jordania, Kazajstán, Kuwait, Líbano, Luxemburgo, Malasia, Malta, México ,Mozambique, Nigeria, Nueva Zelanda, Pakistán, Panamá, Perú, Portugal, Qatar, República de Corea, República Unida de Tanzania, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Turquía, Ucrania, Uganda, Uruguay, Venezuela (RB), Viet Nam

Espacio temporal

Establecemos un horizonte temporal de veinte años (2005-2025) para implementar el índice del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Este enfoque metodológico presenta una serie de fortalezas entre las que sobresalen las siguientes:

  • Relevancia y Actualidad: Este período incluye conflictos recientes y en curso, proporcionando una visión actualizada y relevante para la formulación de políticas contemporáneas. Captura eventos significativos como la Primavera Árabe, la crisis en Ucrania, y la guerra en Siria.
  • Suficiente Extensión para Análisis Completo: permite evaluar la respuesta inicial y el seguimiento del Consejo de Seguridad, observando cómo ha manejado las crisis a mediano y largo plazo. Este período es suficiente para analizar tanto la intervención inmediata como los esfuerzos de consolidación de paz.
  • Disponibilidad y Calidad de Datos: La disponibilidad de datos es mayor y más fiable para los últimos 20 años. Informes detallados y accesibles de la ONU y otras organizaciones relevantes permiten un análisis preciso y exhaustivo.
  • Cambios en la Geopolítica y Estrategias Internacionales. Este período captura cambios significativos en la dinámica global, como la creciente influencia de China y Rusia, el auge del terrorismo internacional, y el impacto de la ciberseguridad. También abarca la administración de diferentes liderazgos en países clave como EE.UU., Rusia, y China.
  • Impacto de Resoluciones y Misiones de Paz: Evaluar las misiones de paz y sanciones del Consejo en un período de 20 años permite observar sus efectos a mediano y largo plazo en la estabilidad y reconstrucción de las regiones afectadas.

Principales hitos del conflicto

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2005 –Retirada israelí de Gaza (Plan de Desconexión) y comienzo del bloqueo.

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2007 –Hamas toma control exclusivo de Gaza tras expulsar a Fatah.

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2012-09 –Operación Plomo Fundido; Resolución 1860 del CS.

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2012 – Operación Pilar Defensivo.

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2014 – Operación Margen Protector; fallido borrador S/2014/916.

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2018 – Protestas de la Gran Marcha del Retorno; veto de EE.UU. al proyecto impulsado por Kuwait( S/2018/516).

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2021 – Nueva escalada por desalojos en Jerusalén Este.

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2023-24 – Ataque de Hamas, el 7-O y ofensiva israelí prolongada; resoluciones 2720, 2728, veto a propuesta argelina(S/2024/173).

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2025 – Escalada regional con ataques directos entre Irán e Israel; pacto de no agresión mediado por China, Rusia y Turquía.

Línea de tiempo conflicto palestino-israelí

Línea de tiempo conflicto palestino- israelí.

Antecedentes del conflicto militar

Los orígenes del conflicto palestino-israelí pueden ser ubicados a finales del siglo XIX- principios del XX (AJC 2025, Naciones Unidas 2025). Entre esos sucesos iniciales cabe mencionar la Declaración de Balfour del 2 de noviembre de 1917, en la cual el Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Arthur Balfour, expresa su apoyo al establecimiento de un “hogar nacional” para el pueblo judío en Palestina.

Esta declaración adquiría una mayor relevancia en 1922, cuando la Sociedad de las Naciones le otorga un mandato al Reino Unido para hacerse cargo de la administración de Palestina tras la desintegración del Imperio Otomano y facilitar la creación de un Estado judío en ese territorio, tal como se indica en el preámbulo del documento[2]. Con este fin, se busca facilitar el asentamiento de ciudadanos judíos en tierras estatales y no cultivadas, aunque evitando generar un perjuicio a los derechos civiles y religiosos de la población árabe que mayoritariamente habitaba el lugar.

El mandato británico llegaría a su fin en mayo de 1948, en consonancia con las directrices establecidas por la Resolución 181[3] (II) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sancionada el 29 de noviembre de 1947. Esta norma estableció la partición de Palestina para dar lugar al nacimiento de dos Estados independientes (uno árabe y otro judío). Así como la puesta en funcionamiento de un régimen internacional especial para la ciudad de Jerusalén, al ser un sitio histórico reclamado tanto por la población judía como árabe, que quedaría bajo la supervisión de las Naciones Unidas.

La creación de los nuevos estados estaría a cargo de una Comisión compuesta por los representantes de los cinco países miembros del Consejo de Seguridad que asumirá las potestades que tenía el mandato británico y deberá fijar las fronteras de los Estados árabe y judío, así como de Jerusalén. Las directrices de la resolución fueron en su mayoría aceptadas por la población judía, pero cuestionadas por la población árabe que denunciaba un reparto inequitativo del territorio (Kamel 2022).

Un día antes de que los británicos abandonaran Palestina, el 14 de mayo de 1948, el líder de la comunidad judía, David Ben-Gurión, anunció la creación del estado de Israel y en un acto realizado en el museo de Tel Aviv leyó la Declaración de Independencia. Este hecho conllevó a que una coalición de países árabes integrada por Egipto, Siria, Transjordania (que luego se convertiría en Jordania), Líbano e Irak decidieran atacar Israel, dando inicio de esta forma al conflicto árabe-israelí.

La contienda militar fue ganada por Israel que pasó a ocupar el 77% del territorio, un 23% más de lo contemplado en la resolución 181 de la Asamblea de Naciones Unidas. Entre febrero y julio de 1949 se procedió a la firma de los armisticios entre Israel y los países árabes que participaron en la guerra (exceptuando a Irak) y se decidió que la Franja de Gaza quedará bajo control egipcio, mientras Jordania controlaría Cisjordania (incluido Jerusalén Este). Como consecuencia del conflicto militar, alrededor de 700.000 palestinos fueron forzados a abandonar sus hogares y refugiarse en países árabes vecinos, o en  Gaza y Cisjordania. Según estimaciones de Naciones Unidas, esto representaba más de la mitad de la población palestina, mientras que un 20% por ciento pudo permanecer dentro de las fronteras del nuevo estado israelí y a partir de 1952 accedió a la ciudadanía.

En los años posteriores, tanto el Consejo de Seguridad como la Asamblea General emitieron una serie de resoluciones con el fin de preservar el cese al fuego entre las partes y para defender el derecho de los refugiados. Así, por ejemplo, la resolución 194 de la Asamblea General, sancionada el 11 de diciembre de 1948, establece en su artículo 11 que debe permitirse a los refugiados retornar a sus hogares.

La diáspora palestina hace hincapié en que la resolución consagra el “derecho a retorno” de los refugiados y de sus descendientes (en la actualidad 5,9 millones de personas están registrados como refugiados ante la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), mientras que desde el lado israelí cuestionan esta figura y argumentan que las disposiciones establecidas en la resolución 194 no son legalmente vinculantes (Baker y Bilke 2021).

No obstante los esfuerzos por encauzar el conflicto dentro de una vía diplomática, la disputa entre Israel y los países árabes se continuó profundizando y desencadenó un nuevo conflicto militar. La denominada Guerra de los Seis Días se desarrolló entre el 5 y el 10 de junio de 1967 y enfrentó a Israel contra Egipto, Siria y Jordania. El gobierno israelí salió nuevamente victorioso de la contienda militar cuyo resultado modificó el reparto geográfico de Medio Oriente, ya que le permitió a Israel quitarle a Egipto el control de la Franja de Gaza y la península del Sinaí. Mientras que del primer territorio Israel se retiró voluntariamente en 2005, el segundo fue devuelto a Egipto en el marco de la firma del acuerdo de paz Israel-Egipto, suscripto  el 26 de marzo de 1979. La Guerra de los Seis Días también permitió que Israel ocupara los Altos de Golán a Siria y Jerusalén Este y Cisjordania a Jordania.Después del conflicto militar, en noviembre de 1967, el Consejo de Seguridad aprueba la resolución 242[6] que insta al retiro de las fuerzas armadas israelíes de los territorios ocupados y que demanda poner fin al conflicto. Además, resalta el derecho de todos los Estados de Medio Oriente a vivir en paz dentro de sus fronteras y libres de amenazas o actos de fuerza.

Tras seis años de relativa calma, a pesar de los escasos avances diplomáticos para alcanzar una solución a la cuestión palestina, el 6 de octubre de 1973, Egipto y Siria invadieron sorpresivamente Israel para recuperar los territorios perdidos en la Guerra de los Seis Días. Al inicio de la contienda, Egipto consiguió importantes triunfos militares ante un Israel que se vio sorprendido por el ataque a dos frentes. Pero las fuerzas armadas israelíes progresivamente lograron recuperarse, en parte gracias a la ayuda militar enviada por EE.UU.

El 23 de octubre de 1973, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 338 que demandaba un cese al fuego entre Israel y Egipto y autorizó el envío de observadores de Naciones Unidas para supervisar el proceso. Israel y Egipto acordaron poner fin a la guerra en noviembre de 1973, mientras que el cese al fuego con Siria se concretó el 31 de mayo de 1974, gracias a la mediación del gobierno de Richard Nixon.

Tras concluir este período militar se abre una etapa de negociaciones diplomáticas, impulsadas por los gobiernos estadounidenses, que buscaban poner fin al conflicto árabe-israelí sin abordar la cuestión de un estado palestino que conviva pacíficamente con Israel, que se conoce hasta hoy como la “solución de los dos Estados”. El primer logro diplomático fue la firma del Acuerdo de Paz Israel-Egipto del 26 de marzo de 1979, firmado por el presidente egipcio, Anwar el-Sadat (quien luego sería asesinado), y el primer ministro de Israel, Menájem Beguín. Un antecedente clave de este tratado de paz eran los Acuerdos de Camp David, ocurridos en septiembre de 1978, que permitieron sentar las bases para la construcción de un convenio marco de cooperación diplomática entre ambos países. Entre otras prerrogativas, el Acuerdo de Paz Israel-Egipto estableció el retiro de las fuerzas militares israelíes y de los asentamientos civiles de la península del Sinaí. Por otra parte aseguró el libre paso de los barcos israelíes a través del Canal de Suez y reconoció los estrechos de Tirán como vías marítimas internacionales, lo que le permitió a Israel asegurarse un acceso seguro al puerto de Eilat (Sur). De esta forma, Egipto se convirtió en el primer país árabe en reconocer diplomáticamente a Israel y en establecer un acuerdo de paz, luego sería seguido por Jordania que el 26 de Octubre de 1994 firmó -también a instancias de Estados Unidos- el Tratado de Wadi Araba por intermedio del cual puso fin a sus disputas territoriales con Israel. Mientras el conflicto árabe-israelí parecía entrar en una fase de distensión aumentaba la conflictividad entre el gobierno israelí y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Esta organización fue creada el 2 de junio de 1964 a instancias de la Liga Árabe y perseguía el objetivo de aglutinar al movimiento político palestino en la diáspora (IEPQ 2025) y profundizar la lucha político-militar contra Israel. Desde su salida de Jordania en 1971, la sede de la OLP estaba en Líbano, donde sus militantes disfrutaban de una importante autonomía operativa y lanzaban ataques con misiles contra el norte de Israel. El 6 de octubre de 1982, el ejército israelí invadió el sur del Líbano para desplazar las fuerzas militares de la OLP 40 kilómetros al norte y así evitar que sus misiles puedan impactar en territorio israelí. (Pellicer 2024).Israel permanecería en el sur del Líbano hasta mayo de 2000, cuando retiró sus tropas militares, cumplimentando con lo establecido en la resolución 425 (1978) del Consejo de Seguridad. La invasión de Israel al Líbano contribuiría a la irrupción del grupo armado chiita Hezbolá (BBC Mundo 2024), con el que Israel se vería envuelto en una serie de conflictos armados de variada intensidad (sobresaliendo la guerra del 2006 y la generada tras el ataque de Hamás en Octubre de 2023). Cuando Israel pensaba que había logrado desarticular la capacidad operativa de la OLP y asegurado militarmente sus fronteras, el conflicto palestino-israelí volvió a intensificarse en 1987 tras el estallido de la primera Intifada. Las protestas se iniciaron en la ocupada Franja de Gaza y luego se extendieron a Cisjordania, donde se registraron actos de desobediencia civil, huelgas, boicot a productos israelíes y acciones de violencia directa contra las fuerzas de ocupación llevadas adelante por sectores radicalizados.Este hecho marcaría el devenir del conflicto palestino-israelí en los próximos años. Porun lado demostró que la OLP ya no monopolizaba el movimiento político palestino. La Intifada no tuvo una dirección partidista y centralizada, sino que englobó a distintos actores sociales que, con mayor o menor grado de organización, demandaban poner fin a la ocupación de Israel (Bolton 2018). Entre los que se incluía el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), quien abogaba por intensificar la lucha militar contra Israel y que a partir de su triunfo en las elecciones parlamentarias de 2006 se haría con el control político de la Franja de Gaza. A su vez, las protestas dejaron en evidencia que a Israel no le bastaba sólo con la fuerza militar para garantizar el control de los territorios ocupados. Por lo que se vio en la necesidad de entablar negociaciones diplomáticas con la OLP que desembocaron en la firma de los Acuerdos de Oslo[7] en septiembre de 1993. El objetivo principal de los Acuerdos de Oslo era crear una Autoridad Palestina Provisional de Autogobierno en los territorios de Cisjordania y la Franja de Gaza, por un período transitorio no mayor a los cinco años. En ese lapso, el nuevo gobierno debía convocar elecciones que se realizarían bajo supervisión internacional. La nueva Autoridad Nacional Palestina tendría jurisdicción en esferas como la educación, la cultura, la salud, el ámbito impositivo, el turismo, el medioambiente, entre otras. Israel seguiría controlando las fronteras de ambos territorios y estaría a cargo de la seguridad de sus ciudadanos  residentes en la zona.

Las discusiones respecto a la posible creación de un estado palestino no fueron abordadas en las negociaciones diplomáticas ni tampoco en los denominados Acuerdos de Oslo II, firmados el 24 de septiembre de 1995, que establecieron una división en Cisjordania.

A pesar del entusiasmo inicial que generaron estos acuerdos, los palestinos paulatinamente comenzaron a cuestionar la imposibilidad de conseguir avances diplomáticos que contribuyeran a la creación de un Estado propio y reforzaron sus críticas hacía el liderazgo de la OLP, cuya hegemonía política era cuestionada por actores más radicales como Hamás.  En Israel, por su parte, creció la oposición hacia el proceso de diálogo y a otorgar algún tipo de territorio al pueblo palestino. En buena medida esto era consecuencia del accionar de distintos líderes políticos que buscaban sacar un provecho electoral de la situación, incluyendo al actual primer ministro de Israel, Benjamín​ Netanyahu. La polarización política llegó a tal extremo que el 4 de noviembre de 1995 fue asesinado en Tel Aviv el primer ministro, Isaac Rabin, firmante de los Acuerdos de Oslo.

En septiembre de 2000 comenzó la Segunda Intifada que se prolongaría hasta febrero del 2005. Las protestas palestinas eran motivados por la visita del líder de la oposición israelí, Ariel Sharon, al Monte del Templo, un sitio considerado sagrado tanto por los judíos como por los palestinos. Esta situación elevó las tensiones en un momento en que el proceso de paz israelí-palestino estaba en crisis como consecuencia del fracaso de la Cumbre de Camp David convocada por el presidente norteamericano Bill Clinton en julio del 2000. Dicho encuentro, en el que participó el primer ministro de Israel, Ehud Barak, y el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, concluyó sin ningún avance diplomático que permitiera poner fin al conflicto palestino-israelí y promoviera la “solución de los dos Estados”.A diferencia de la primera Intifada, las protestas eran más violentas igual que la represión por parte de los gobiernos israelíes de Ehud Barak (1999-2001) y Ariel Sharon (2001-2005).  Para evitar ataques contra el territorio israelí, en 2002 el gobierno Sharon comenzó a construir un muro para aislar Cisjordania, una práctica que Israel anteriormente ya había implementado en la Franja de Gaza y que vulnera el derecho internacional humanitario, según la Corte Internacional de Justicia (CIJ 2004).La comunidad internacional impulsó diversas iniciativas diplomáticas para poner fin al conflicto, como la Hoja de Ruta para la Paz impulsada en el año 2003 por el Cuarteto de Madrid (Estados Unidos, Rusia, Naciones Unidas y la Unión Europea) y la conferencia de Sharm El Sheikh (2005) en la que participaron Egipto, Israel, Jordania y la Autoridad Nacional Palestina. En este último encuentro se acordó un cese al fuego entre las partes, además de la devolución por parte de Israel de cuatro ciudades en Cisjordania y la liberación de 500 prisioneros palestinos (Oliver 2005).

Tan sólo unos meses después de haber concluido la Segunda Intifada, el gobierno de Ariel Sharon decidió en agosto de 2005 abandonar la Franja de Gaza después de 38 años de ocupación militar, incluyendo la evacuación de veintiún asentamientos habitados por 8000 colonos israelíes (Podeh 2025), considerados ilegales por Naciones Unidas (2022).

De esta forma, el territorio pasó a manos de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), aunque Israel mantuvo el control militar sobre las fronteras de la Franja de Gaza a excepción de la parte que controla Egipto. En  2006, Hamás desplazó a la ANP del gobierno y consolidó su poder en la zona, lo que condujo  a un incremento del conflicto militar y a la posterior invasión de Israel a Gaza en diciembre del 2008.

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