Lucha contra el crimen organizado: éxito y fracaso en El Salvador

Feb 22, 2024 | Análisis GATE, Publicaciones |

Érika Rodríguez Pinzón y Thiago Rodrigues.

América Latina y el Caribe constituye una región caracterizada por altos niveles de inseguridad y violencia, representando apenas el 9 % de la población global pero acumulando más de un tercio de todas las muertes violentas a nivel mundial. Entre los casos más destacados se encuentra El Salvador, un país que ha experimentado algunas de las tasas de homicidios más elevadas y que, para 2015, se ubicaba en la tercera posición a nivel mundial en términos de asesinatos de menores de edad.

En el informe «Lucha contra el crimen organizado: éxito y fracaso en El Salvador», Erika Rodríguez Pinzón y Thiago Rodrigues abordan la problemática del crimen en esta nación, evidenciada particularmente por la presencia de las maras. Estas organizaciones criminales se caracterizan por su estructura jerárquica, procedimientos estandarizados y una marcada división y especialización del trabajo. Entre sus principales actividades se encuentran la extorsión y la venta de narcóticos a nivel local, sin descartar su participación en delitos transnacionales como la trata de personas y el tráfico de drogas.

La influencia de las maras se extiende sobre el 90 % del territorio salvadoreño, afectando gravemente el desarrollo cotidiano de la vida al influir en todos los aspectos de la sociedad. Esto se refleja en el sistema educativo a través de un deterioro en la calidad de la enseñanza, el abandono escolar y la migración forzada de familias. Asimismo, las comunidades experimentan una limitación de sus derechos fundamentales y viven bajo regímenes de temor, con impactos particularmente severos sobre las mujeres, exacerbados por el uso de violencia sexual.

Ante esta realidad, los gobiernos de El Salvador han implementado diversas estrategias en las últimas décadas, incluyendo políticas de mano dura, para combatir esta situación. La trayectoria, evolución y resultados de estas políticas, especialmente con la llegada al poder del Presidente Nayib Bukele, son cruciales para comprender el estado actual del país. Aunque estas medidas han logrado una notable reducción de la actividad de las maras, beneficiando a la población, también han conllevado un debilitamiento del Estado de derecho y una erosión de la calidad democrática.

 

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