Nuevas iniciativas de EE.UU. y la UE en África para contrarrestar la presencia china
En estos últimos años, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE.UU.) han aumentado su cooperación con los países africanos, aprovechando el cambio de enfoque en el esquema de cooperación de China (Yeung 2024). En junio de 2022,el Grupo de los Siete (G7) anunció el lanzamiento de la Alianza para la Infraestructura Global y la Inversión (PGII)que pretende movilizar 600.000 millones de dólares para realizar obras de infraestructuraen economías de renta media y baja y que fue presentada como una alternativa de financiación más “sostenible” (Chellaney, 2017, Roland, 2021)que la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) china.En este marco, la UE se comprometió a destinar, a través de su programaGlobal Gateway, 300.000 millones de euros, la mitad para financiar proyectos en África que fortalezcan las capacidades institucionalesen aéreas como infraestructura, desarrollo tecnológico, cambio climático, entre otras(EU 2025).
Una de las iniciativas más importantes es la construcción del Corredor Lobito, una vía ferroviaria de aproximadamente 1.300 kilómetros (Chabala 2024)que busca conectar el Puerto de Lobito en Angola con regiones del Congo y Zambia donde se extraen minerales (como el cobalto y el cobre) utilizados en las industrias tecnológicas, automotrices y de defensa de Estados Unidos y Europa.Sin embargo, este proyecto enfrenta un sinfín de desafíos que ponen en duda su aplicabilidad. Por un lado, no está claro que el Presidente Donald Trump mantenga la iniciativa que corresponde a su antecesor, Joe Biden. Por el otro,el PGII parece reeditar un modelo de cooperación similar al de China en los primeros diez años de la IFR y que, al poner foco en la realización de grandes obras de infraestructura, contribuyó a elevar el nivel dela deuda externa de los países africanos (Mutai 2025).
La apuesta diplomática de la UE y EE.UU. en África
La presencia diplomática de China en África es amplia y funciona a través de distintos organismos internacionales a los cuales el gobierno de Xi Jinping ha destinado importantes recursos financieros para respaldar los programas de desarrollo africanos. Una de las principales fortalezas de la cooperación china en África es su capacidad de priorizar la agencia, es decir las necesidades diplomáticas de sus interlocutores. Esto le ha permitido asegurarse el respaldo de los países africanos en distintos foros multilaterales (FOCAC 2024).
Una iniciativa importante fue la creación, en 2000, del Foro de Cooperación China-África (FOCAC), en cuya última cumbre, realizada en Pekín en septiembre de 2024, el gobierno chino se comprometió a invertir entre 2025 y 2027 unos 360 billones de yuanes (50,6 billones de dólares) para realizar proyectos de cooperación en África en áreas que incluyen la promoción industrial, la conectividad digital, salud, seguridad, desarrollo sostenible, entre otras (FOCAC 2024).Otra plataforma relevante es la IFR, de la cual participan casi todos los estados africanos: “En 2023, los países africanos recibieron 21.700 millones de dólares en acuerdos de cooperación en el marco de la iniciativa, incluidas inversiones en puertos, ferrocarriles y energías renovables” (de Kluiver 2024).
Según el discurso oficial, a diferencia de la cooperación de Occidente, la ayuda china carece de una condicionalidad política directa (Himmer y Rod 2022) y busca amoldarse a las necesidades del modelo de desarrollo regional promovido por los países africanos en la denominada “Agenda 2063” (UA 2025).Ello permitió a los gobiernos africanos realizar obras de infraestructura que perseguían el objetivo de modernizar sus economías, pero también se acusó a China de impulsar una “diplomacia de la trampa de la deuda”(Chellaney 2017) para ampliar su influencia en la región. Sin embargo, cabe recordar que la mayor parte de la deuda africana está en manos de acreedores tradicionales como el Fondo Monetario Internacional(Okoth 2025).
Ante la creciente dificultad de los bancos chinos para recuperar su inversión y el desaceleramiento de la economía china, en 2022 el gobierno de Xi Jinping decidió modificar el esquema de funcionamiento de la IFR que pasó de financiar grandes proyectos de infraestructura en países de renta baja a promover iniciativas de menor escala en economías de renta media y preferentemente en sectores tecnológicos y energéticos (Yeung 2024). Este nuevo modelo chino de infraestructura fue conocido como “Xiao Er Mei”, cuya traducción sería “pequeño o hermoso” (Li 2023).
Este cambio de enfoque en la IFR china fue aprovechado por la UE y EE.UU., que, en estos últimos años,intentaron profundizar la cooperación con los gobiernos africanos para contrarrestar la influencia de China en el continente y fortalecer los vínculos económicos:“Global Gateway puede ser considerada como parte del esfuerzo diplomático por refundar las relaciones África-Unión Europea sobre la base de una asociación más moderna centrada en el comercio y la inversión, más que en la ayuda al desarrollo” (Teevan 2024).
Actualmente, la UE en su conjunto es el principal inversor, socio comercial y proveedor de ayuda oficial al desarrollo de los países africanos (Runde 2024). Sin embargo, sus vínculos diplomáticos se han deteriorado como consecuencia de una serie de acontecimientos, entre los que destacan la pandemia del Covid-19 y la guerra en Ucrania (Ballesteros y Mongan 2025). El Global Gateway pretende modificar esta situación, pero será imprescindible establecer un mejor diálogo político con los mandatarios africanos para que los proyectos de cooperación se amolden mejor a los programas de desarrollo regionales (Teevan 2024). A diferencia de China, los países europeos no han podido desarrollar un diálogo político fluido con los mandatarios africanos, incluso en esta nueva etapa donde se pretende que Europa y África se perciban como “socios” que promueven conjuntamente el desarrollo sostenible.
El Global Gateway pone énfasis en la realización de grandes obras de infraestructura como el Proyecto de Cable Submarino Medusa para aumentar la conectividad digital entre Europa y los países del Norte de África, fomentando una economía digital africana más competitiva y capaz de insertarse en las cadenas de valor global. Otro ejemplo sería el programa de fabricación y acceso a vacunas, medicamentos y tecnologías sanitarias en África (MAV+)que apunta a convertir a Sudáfrica, Senegal, Nigeria, Ruanda y Ghana en polos de innovación farmacéutica, lo que permitiría que el continente africano sea capaz de producir el 60% de sus vacunas hacia el año 2040 (Comisión Europea 2025).
El proyecto más importante es la construcción del Corredor Lobito que permitirá trasladar los minerales extraídos en el sur del Congo y en el noroeste de Zambia(principalmente cobalto y hierro) al puerto de Lobito en Angola,desde donde podrán ser exportados a los países europeos. Con este fin también se quiere modernizar el Ferrocarril de Benguela, de más de cien años de antigüedad y una extensión de 1.344 kilómetros, al conectar el Puerto de Lobito con la localidad angoleña de Luau, en la frontera con la República Democrática del Congo. A su vez, se tiene previsto construir unos 350 kilómetros de nuevas vías férreas (Arnold 2024) para conectar Luacano (Angola) yChingola (Zambia) y la ciudad de Luau (Angola) con Kolwezi (República Democrática del Congo) (Comisión Europea 2023).Esta última zona cuenta con una importante reserva de cobalto, mineral utilizado entre otras cosas para desarrollar baterías de iones de litio utilizadas en vehículos eléctricos. Cabe recordar que la República Democrática del Congo produjo en 2024 el 74% del cobalto a nivel mundial (Pistilli 2024).
La construcción del Corredor Lobito busca facilitar el traslado del cobalto y el cobre africano hacía el océano Atlántico y presentarse como una alternativa al corredor Tazara, la línea ferroviaria de 1.860 kilómetros construida por China entre 1970 y 1975 que une el puerto de puerto de Dar es Salaam (Tanzania) y Kapiri Mposhi (Zambia). En marzo de 2025 se anunció que la compañía china Civil Engineering Construction Corporation invertirá 1,4 billones de dólares para revitalizar esta línea férrea que conecta con el océano Índico y través de la cual China transporta el cobalto y el cobre extraídos en Zambia y la República Democrática del Congo (en donde controla la mayor parte de la producción).

Fuente:S&P Global Commodity Insights
EE.UU. y la UE reaccionan al liderazgo chino en África
Aunque EE.UU. y la UE intentan desafiar el liderazgo de China en África, existen dudas respecto a la viabilidad de su estrategia diplomática. Así, el segundo mandato de Donald Trump plantea dudas en cuanto al mantenimiento del proyecto de construcción del Corredor Lobito.En el presupuesto 2025, elaborado por la administración Biden, la Alianza para la Infraestructura Global y la Inversión recibió una partida de 50 billones de dólares(GPO 2024). Hay que esperar al 30 deseptiembre de 2025,cuando finalice el año fiscal, para ver si el gobierno Trump destina alguna partida presupuestaria para la construcción del corredor.De momento, la PGII no aparece en el presupuesto 2026 ni tampoco en su suplemento técnico (GovInfo 2025).
En consonancia con su política de “Estados Unidos primero”, el mandatario republicano no pareciera dispuesto a asumir los costos económicos que implicaría la disputa por esferas de influencia con China en África. Ocurre más bien lo contrario: ha limitado el margen de intervención de EE.UU. en el continente al desmantelar instrumentos de cooperación como la USAID (Cilliers 2025).La Casa Blanca busca encuadrar las relaciones diplomáticas con los países africanos en una óptica comercial, dejando en un segundo plano las políticas de cooperación al desarrollo (Peltier 2025).Si Estados Unidos finalmente se retira del proyecto, el futuro del Corredor Lobito dependerá del aporte financiero de la UE y de su programa Global Gateway.
Desde la UE se ha venido trabajando intensamente para acercar posiciones y alcanzar acuerdos de cara a la próxima cumbre UE-Unión Africana (UA), que se realizará del 24 al 25 de noviembre de 2025 en Luanda (Angola). El 21 de mayo se desarrolló en Bruselas el tercer encuentro de Ministros de Relaciones Exteriores de ambas partes, que sirve de antesala para la cumbre, en el cual se destacó, entre otros temas, el progreso en la implementación del programa África-Europa del Global Gateway(Comisión Europea 2025).
De esta forma, la UE busca convertirse en un contrapeso al liderazgo chino en el continente africano. Los mandatarios de la región, por su parte, también respaldan el relanzamiento del vínculo con Europa, no sólo para diversificar sus economías, sino porque también esperan que Europa pueda remplazar a China y financiar obras de infraestructura claves.En este sentido, la principal apuesta sería la construcción del Corredor Lobito pero es imprescindible que esta iniciativa no contribuya a incrementar el nivel de endeudamiento de los países africanos.
Si la UE realmente quiere convertirse en un actor capaz de fomentar el desarrollo en África (y de paso contrarrestar la presencia china en la región), la cooperación impulsada en el marco del Global Gateway debe estar a salvo de los vaivenes políticos del proceso de integración europeo. También necesita un enfoque multidimensional y no sólo poner el eje en la extracción de los recursos naturales estratégicos o en las cuestiones migratorias. Dado que este sesgo brinda sustento a los discursos políticamente intencionados difundidos por los gobiernos de China y principalmente de Rusia (Alvarado 2025), que hacen hincapié en que Europa busca acercarse África pero sólo para conseguir objetivos geopolíticos propios. Por esta razón es que un nuevo extractivismo europeo en el continente africano solo contribuiría al resurgimiento de discursos nacionalistas y anticolonialistas que pueden poner en riesgo el relanzamiento de la relación bilateral y reducir el margen de acción de la UE en el continente africano.