Cumbre del Futuro 2024: ¿Hacia un mejor porvenir para las próximas generaciones?

Oct 17, 2024 | Actualidad GATE, Publicaciones |

Autora: Lic. María Paula Ballesteros. Gate Center Octubre 2024

Hace unos días se realizó en la sede de Naciones Unidas en Nueva York la Cumbre del Futuro, producto de meses de negociación y discusión entre las principales potencias mundiales y actores clave de la sociedad civil. Dicho evento buscó revitalizar el multilateralismo en un momento en el que los mecanismos de cooperación internacional se encuentran gravemente debilitados, o como se escuchó decir al principal mandatario finlandes  Alexander Stubb en uno de los diálogos de la Cumbre, “en un mundo regido por un “desorden transaccional y un desorden multipolar”.

En la Cumbre se adoptaron tres documentos clave: el Pacto para el Futuro (que contiene 56 acciones), el Pacto Digital Global y la Declaración sobre las Generaciones Futuras. El Pacto para el Futuro fue aprobado por consenso -con algunas reticencias y abstenciones- y surge como un hito para transformar el sistema de Naciones Unidas (ONU) y adaptarlo a los desafíos del siglo XXI.  Fue aprobado por  la mayoría de los países durante la Cumbre. Sin embargo, hubo un intento de enmienda de Rusia sobre el último minuto que llevó a su voto negativo del documento del Pacto a la que siguieron 6 países más (Bielorrusia, Corea del Norte, Irán, Nicaragua,, Sudán y Siria). También había 16 países que se abstuvieron en la votación: Argentina, Argelia, Bolivia, China, Cuba, Iraq, Kazajstán, Kiribati, Laos, Malasia, Maldivas, Omán, Pakistán, Arabia Saudita, Sri Lanka y Tailandia.)

Un escenario internacional donde el desánimo es la regla empeora aún más  ante la aceleración de retos existenciales como el cambio climático o las consecuencias del uso indebido de tecnologías como la inteligencia artificial. Y si a esto sumamos la pandemia del Covid 19 y las guerras de Ucrania y Gaza, que evidencian la disfuncionalidad de  la gobernanza global para garantizar la paz y la seguridad, se hace necesario y urgente accionar nuevos instrumentos y desafíos que den soluciones pacíficas y sostenibles a estos nuevos riesgos. 

La Cumbre no solo puso sobre la mesa la necesidad urgente de reformas estructurales en el sistema de las Naciones Unidas, sino que también destacó la importancia de incluir actores no gubernamentales (ONGs, sector privado y sociedad civil) en las soluciones globales, con el fin de abordar de manera más inclusiva los problemas actuales. También en esta oportunidad se convocó a las juventudes a expresarse convocando una jornada que se llevó adelante dos días antes de la Cumbre. 

En esta oportunidad se contó con opiniones más escépticas sobre el real impacto y cumplimiento del Pacto y se orientaron más a instar enfáticamente por el cumplimiento de políticas concretas contra el cambio climático, la discriminación por género, el racismo, las desigualdades, la pobreza y la brecha digital. 

 

La inacción del Consejo de Seguridad y la necesidad de reformarlo

 

Uno de los temas centrales de la Cumbre del Futuro fue la insistencia sobre la incapacidad del Consejo de Seguridad de la ONU para actuar de manera efectiva ante la creciente  violencia en el mundo. Las guerras en Ucrania y Gaza, así como los conflictos en Sudán y Siria, han dejado al descubierto la parálisis de este órgano clave del Sistema de Naciones Unidas. El derecho de veto, reservado a las cinco potencias permanentes (EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido), ha bloqueado las resoluciones más urgentes, generando, desde hace décadas, un estancamiento en la búsqueda de soluciones pacíficas.

La inacción del Consejo de Seguridad ha hecho que Naciones Unidas sea percibida como un actor ineficaz para resolver los conflictos más urgentes del mundo. A esto se suma la erosión del concepto de Comunidad Internacional, entendida como el sistema colectivo de Naciones Unidas, ya que cada vez más naciones recurren a acciones unilaterales o alianzas fuera del marco de la ONU  con la excusa de proteger sus intereses nacionales. Y no se puede criticar esa postura ante la inacción del sistema actual. Por eso es tan necesario una reforma y reestructuración de esta Organización Internacional que fue pensado con una lógica de posguerra y como dijo el Secretario General, Antonio Guterres: “No podemos crear un futuro para nuestros nietos con instituciones construidas para nuestros abuelos” ¹

La Cumbre del Futuro dejó en claro que la reforma del Consejo de Seguridad es una prioridad. La estructura actual que fue pensada luego de la Segunda Guerra Mundial, y aún con pequeñas actualizaciones, no refleja las realidades geopolíticas contemporáneas. Regiones enteras como África, América Latina y partes de Asia continúan subrepresentadas, mientras que los cinco miembros permanentes siguen monopolizando las decisiones más importantes sobre regiones (África) que no están representados de forma permanente en el órgano.

En su punto sobre la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU el Pacto del Futuro resalta la necesidad urgente de hacer que el Consejo sea más representativo, inclusivo, transparente, eficiente, efectivo, democrático y responsable. Sólo así se puede garantizar que el organismo responda adecuadamente a los conflictos bélicos actuales.

Se mencionaron varias acciones concretas para llevar adelante la reforma, entre las que destacan:

  1. Fortalecer las negociaciones intergubernamentales: Los Estados miembros se comprometen a intensificar sus esfuerzos en el marco de estas negociaciones, lo que indica que la reforma del Consejo de Seguridad es una prioridad inmediata y que no puede seguir siendo postergada.
  2. Relación entre el Consejo de Seguridad y la Asamblea General: Se busca mejorar la relación entre ambos órganos, asegurando que el Consejo de Seguridad esté alineado con los intereses más amplios de la comunidad internacional y no solo con los de unos pocos países.

En general, el documento subraya la importancia de que el Consejo de Seguridad asegure mantener la paz y seguridad internacionales de manera más justa y efectiva, en un contexto de crecientes desafíos globales. El documento enfatiza la necesidad de reformar y limitar el uso del veto para que el Consejo sea más efectivo y democrático. Se sugiere que el veto no debe ser utilizado de manera que impida la acción del Consejo en situaciones críticas, especialmente en temas de violaciones graves de los derechos humanos, genocidio, crímenes de guerra o conflictos armados que afecten la paz y seguridad internacionales.

La propuesta de reforma del derecho al veto tiene como objetivo reducir el abuso de esta herramienta y hacer que las decisiones del Consejo de Seguridad reflejen mejor el consenso global. Además, se promueve la idea de responsabilidad en el uso del veto, lo que implica que los miembros permanentes deben justificar públicamente sus razones cuando lo empleen, lo que aumentaría la transparencia y rendición de cuentas.

En definitiva, la limitación del uso del veto es vista como un paso esencial para fortalecer la legitimidad del Consejo de Seguridad y mejorar su capacidad para actuar de manera más ágil y justa ante las crisis internacionales. Las propuestas vinculadas a someter a una votación que implique a una mayoría calificada en caso de ser solicitado su uso puede aportar a este equilibrio, sin embargo no alcanza porque siguen siendo los 5 miembros permanentes los que deciden, tal como sucede en la actualidad. 

El Pacto para el Futuro también aborda la representación regional y la incorporación de nuevos miembros en el Consejo de Seguridad como parte de las reformas necesarias para hacerlo más inclusivo y representativo. Sin embargo, no se ha aclarado ni propuesto nada concreto en cuanto a cuáles serían estos futuros miembros. 

La reforma del Consejo de Seguridad es uno de los temas más debatidos dentro del sistema de Naciones Unidas, y el 2025 parece ser un año decisivo, donde se podrá observar si las propuestas y líneas de trabajo que surgen de los encuentros previos y del documento definitivo del Pacto para el Futuro son viables.

Sin embargo, el número exacto de miembros adicionales sigue siendo motivo de debate. La expansión en sí podría mejorar la representación geográfica, haciendo al Consejo más inclusivo, pero también podría ralentizar la toma de decisiones, dada la necesidad de obtener más consensos entre un número mayor de actores.

Por otro lado, convencer a potencias como Rusia o EE.UU. de reducir el uso o incluso abandonar el derecho a veto es una de las mayores barreras. Esto se debe a que el veto es considerado uno de los pilares de su influencia dentro del Consejo. Algunas estrategias potenciales incluyen:

  1. Reformas parciales o condicionales: Un enfoque más moderado podría proponer limitar el uso del veto en ciertas situaciones, como las violaciones masivas de derechos humanos o el genocidio. Ya existen iniciativas como el código de conducta promovido por países como Francia y México, que instan a los miembros permanentes a abstenerse de usar el veto en casos de atrocidades masivas.
  2. Incentivos diplomáticos: Una combinación de diplomacia bilateral intensa y reformas en otras áreas de la ONU (como la reconfiguración del financiamiento o la asignación de responsabilidades en misiones de paz) podría generar un mayor interés en EE.UU. o Rusia para aceptar reformas limitadas. Pero es un proceso complejo, ya que ambos países verían el debilitamiento del veto como una pérdida significativa de poder.
  3. Presión internacional: La presión de la comunidad internacional podría influir, aunque moderadamente. Las naciones que han sido tradicionalmente excluidas del núcleo de poder en la ONU han presionado por reformas que reduzcan el peso del veto, pero la influencia de actores externos sobre EE.UU. o Rusia sigue siendo limitada.

Más allá de las directrices del Pacto para el Futuro, hasta la fecha, no se ha llegado a acuerdos definitivos sobre la ampliación o el veto. Las discusiones se han estancado debido a las profundas diferencias entre las naciones miembros, especialmente entre las grandes potencias. Sin embargo, algunas reformas más pequeñas, como la promoción de mayor transparencia en los procesos de selección de los no permanentes, han avanzado.

La ampliación del Consejo de Seguridad puede aumentar la representación y legitimidad de la institución, haciéndola más democrática y reflejando mejor el mundo multipolar actual. 

 

Inclusión de nuevos miembros

 

Para realizar una propuesta de inclusión de nuevos miembros permanentes o no permanentes que permitan efectivamente que el Consejo de Seguridad esté más alineado a la realidad del mundo actual,  se deberían tener en cuenta factores relevantes que definen el peso específico y la capacidad de influencia que actualmente tienen. Algunos de esos criterios de inclusión podrían ser aquellos países que han participado una mayor cantidad de veces como miembros no permanentes desde la creación del Consejo. Por otro lado, sería importante contemplar como criterio el PIB o la cantidad de población pero también debería garantizar una representación más equilibrada de las diferentes regiones del mundo. Otro criterio importante que podría tomarse sería la de incorporar aquellos países que han demostrado un fuerte compromiso con el multilateralismo, la diplomacia y las misiones de mantenimiento de la paz deben ser considerados para un asiento permanente o no permanente (Japón es un ejemplo de ello) así como también los países que desempeñan un papel clave en la estabilidad y cooperación regional podrían actuar como representantes efectivos en el Consejo, ayudando a canalizar las preocupaciones de bloques regionales (por ejemplo Sudáfrica dentro de la Unión Africana o Brasil dentro del Mercosur). 

Además podría sumarse como criterio importante para su incorporación, la capacidad de un país para contribuir a la misión central del Consejo de Seguridad: mantener la paz y la seguridad internacionales. Esto incluye la disposición de tropas, recursos financieros y apoyo diplomático para las misiones de paz de la ONU. (La India es uno de los mayores contribuyentes de tropas para las misiones de mantenimiento de paz en Naciones Unidas).

Finalmente, un criterio indispensable debería ser la incorporación de  miembros que sean capaces de negociar y mediar en situaciones de crisis. Los países que han demostrado habilidades diplomáticas a nivel global pueden fortalecer el funcionamiento del Consejo, tal como fue el caso de Brasil en muchas oportunidades. 

La selección de nuevos miembros permanentes y no permanentes del Consejo de Seguridad debería basarse en una combinación de estos criterios. Al hacerlo, se fortalecería la representatividad, la legitimidad y la eficacia del Consejo, permitiendo que responda mejor a los desafíos globales actuales y futuros.

Sin embargo, la ampliación podría generar un efecto inverso en la eficacia del Consejo. Un órgano con más miembros enfrentaría dificultades para alcanzar consensos, sobre todo en situaciones críticas que requieren respuestas rápidas. Si el número de actores aumenta significativamente, el riesgo de paralización por desacuerdos también crece, lo que podría reducir la capacidad del Consejo para actuar de manera eficaz en crisis internacionales. Este sin dudas es uno de los mayores desafíos que enfrentará la reforma.

El Consejo de Seguridad sería más representativo y democrático con más miembros, pero a costa de una mayor complejidad en la toma de decisiones. La cuestión clave sigue siendo cómo balancear estas dos necesidades: representación y eficiencia. Sin embargo, mientras las grandes potencias, en particular Rusia y EE.UU., sigan siendo reticentes a reformar el veto, los avances sustanciales en esta reforma seguirán siendo un desafío.

 

Un Nuevo Horizonte para la Gobernanza Global

 

El Pacto para el Futuro va más allá de la reforma del Consejo de Seguridad. Este pacto busca reestructurar la gobernanza global en su conjunto, adaptando las instituciones multilaterales a los desafíos emergentes del siglo XXI, como la digitalización, la inteligencia artificial, el cambio climático y la creciente desigualdad.

Uno de los puntos más innovadores del pacto es el Pacto Digital Global, que establece compromisos para regular de manera responsable las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, con el fin de cerrar la brecha digital y evitar que estas herramientas profundicen las desigualdades globales.

La “Declaración para las Generaciones Futuras” es un compromiso adoptado por los países para proteger los derechos y el bienestar de las generaciones venideras, asegurando que las decisiones actuales no comprometan la capacidad de las futuras generaciones para disfrutar de los mismos derechos y oportunidades. Este es el objetivo de este documento o al menos lo que se expuso durante los días de la Cumbre en el momento de la aprobación del documento. 

Esta declaración establece por primera vez principios clave sobre la sostenibilidad, la equidad intergeneracional y la responsabilidad a largo plazo en la gobernanza global en el marco de este nuevo término de “Generaciones Futuras”. Subraya la importancia de abordar desafíos globales como el cambio climático, la degradación ambiental, el desarrollo sostenible y la protección de los recursos naturales, con el fin de garantizar un futuro viable para las próximas generaciones. 

Según la publicación de Naciones Unidas en Marzo de 2023, el término “generaciones futuras se refiere a todas las personas que vendrán después de nosotros”. En este sentido se expresan con una importante preocupación sobre las acciones presentes y como estas ya están influyendo en la vida de estas generaciones y en la capacidad que tengan en el cumplimiento efectivo de todos sus derechos. Según este documento (Organización de Naciones Unidas, 2023) “No forman parte de las generaciones presentes; según las proyecciones demográficas actuales, serán mucho más numerosas.” 

El Pacto para el Futuro también subraya la necesidad de reformar las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, para que respondan mejor a las necesidades de los países en desarrollo y promuevan un sistema económico más justo y equitativo en un mundo donde Europa y Estados Unidos están claramente sobrerrepresentados. El documento subraya de  forma inédita temas tan importantes como urgentes, tales como la deuda de los países en desarrollo o la creación de un sistema tributario internacional. Esta innovadora idea que se basa en la creación de una instancia de diálogo entre los jefes de Estado y de Gobierno y los líderes de las instituciones financieras internacionales pretende volver a poner a las Naciones Unidas en el centro del debate económico mundial.

 

La Participación de Nuevos Actores No Gubernamentales

 

Uno de los logros más importantes de la Cumbre del Futuro fue la inclusión de actores no gubernamentales en las discusiones. Representantes de ONGs, el sector privado, la academia y la sociedad civil jugaron un papel crucial en la elaboración de propuestas para enfrentar desafíos globales como la violencia, la pobreza y la digitalización.

Cientos de personalidades, líderes mundiales de todos los sectores y una enorme cantidad de jóvenes se reunieron dos días antes de la Cumbre en esta segunda oportunidad para llevar adelante las “Jornadas de Acción”. En estas jornadas se enfatizó sobre los altos índices de genocidios y femicidios, se marcó fuertemente la necesidad de que los cambios sean reales y no sólo líneas escritas como verdadera herramienta para el cambio. Se remarcó también la importancia de luchar para reducir las desigualdades en todo el mundo.

Se centraron en 3 temas prioritarios: digitalización y tecnología – paz y seguridad – desarrollo sostenible y financiación. Y más allá de estos temas se concluyó en la necesidad de una mirada innovadora, con nuevas ideas para viejos y nuevos problemas y que es sumamente crucial el papel de la sociedad civil en la aplicación del Pacto para pasar del deseo a hojas de rutas concretas para aplicación de acciones claves.  

La sociedad civil, el mundo académico, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado son esenciales en la implementación de las acciones acordadas en el pacto, ya que pueden monitorear el proceso, aportar perspectivas innovadoras y recursos para resolver los problemas globales. Este enfoque de «gobernanza de toda la sociedad» es clave para que las Naciones Unidas sea más inclusiva y efectiva en sus decisiones.

 

Conclusiones: La Reforma como Única Opción para la Paz

 

La Cumbre del Futuro fue un punto de inflexión en la búsqueda de soluciones para la creciente violencia mundial y las limitaciones del sistema multilateral. La aprobación del Pacto para el Futuro marca el inicio de un esfuerzo global por modernizar toda la estructura de Naciones Unidas y adaptarla a los desafíos del presente y el futuro.

Sin embargo, para que este pacto tenga un impacto real, es imperativo que haya una reestructuración de todo el sistema, pero sobre todo que el Consejo de Seguridad se reforme. Sin dudas, para ello hay que resolver el principal punto de conflicto que genera el derecho al veto. Es una solución que hasta el momento no encuentra la luz por el posicionamiento de las potencias que forman parte de miembros permanentes y las presiones que generan para que esa situación no cambie. 

Será muy importante también lo que ocurra en los próximos meses con los sucesos de gran magnitud que se esperan: Guerra en Ucrania y en Gaza, el recrudecimiento y la ampliación a nuevos territorios llevando el conflicto a su máxima tensión y por otro lado lo que suceda con el panorama electoral en países como Estados Unidos que van a impactar sin dudas en el orden internacional. 

La adaptación al cambio es lo único constante y es necesario que este nuevo mundo tenga un sistema multilateral acorde a sus propias necesidades y urgencias. El hecho preciso de esta Cumbre, que en el contexto de profundas crisis, guerras, violencia y desigualdades, haya logrado reunir a los mandatarios alrededor de 200 países indica que aún hay alguna esperanza en reconstruir y repensar la convivencia en este mundo hiper globalizado y trabajar todos juntos para solucionar los grandes retos actuales y futuros. . 

En poco tiempo alcanzaremos los 10.000 millones de habitantes con brechas que son cada vez más grandes. Como dijo Guterres en la Asamblea General, “el 1% de la población concentra el 42% de los activos financieros de todo el planeta”. Además, el cambio climático está arrasando comunidades enteras y compromete fuertemente el futuro de la humanidad. Si a esto le sumamos los conflictos y las terroríficas guerras que se están llevando miles de víctimas,  es de suma necesidad acercarnos a un multilateralismo eficiente, inclusivo e innovador y dar el salto hacia una gobernanza global y democrática. 

Durante los últimos años, el multilateralismo ha sido foco de críticas orientadas a la insuficiencia de estos mecanismos para dar respuesta a los nuevos riesgos de este tiempo. Ya se sabe y es en parte de los argumentos principales que llevó a la firma de este Pacto, que ya no se llegará a cumplir efectivamente lo planteado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 y se acentúa aún más la desesperanza y la falta de confianza por el rumbo que están tomando los hechos en los últimos años con el cambio climático y los conflictos bélicos, pero sobre todo por los retos que aún ni se sabe que va a traer las implicancias de tecnologías como la Inteligencia Artificial. 

Por eso el compromiso para la acción debe ser mayor. De esta Cumbre deben salir imperativos que realmente sean capaces de convertirse en un plan de trabajo para los Estados y para la comunidad Internacional. Aunque esta Cumbre sea vista por muchos como un mero encuentro con más expresiones de deseo qué acciones concretas, es sin dudas necesario para que algún día este núcleo de intenciones se haga realidad. 

Con más dudas que certezas esta Cumbre si bien no marca un antes y un después en el desarrollo del multilateralismo, si se puede rescatar que aún en el contexto que se está viviendo durante este año (con dos guerras tan importantes que están extendiéndose cada vez más, con riesgos cada vez más difíciles de solucionar como las desigualdades, el cambio climático, la pobreza y la violencia) alrededor de 200 países, organizaciones de la sociedad civil, sector académico y sector privado estuvieron reunidos durante días intentando encontrar nuevas soluciones. Aún están muy lejos y estamos quizás en una de las crisis más importantes del multilateralismo, pero no se puede dejar de destacar que estos espacios se sigan celebrando, así sea como un faro de esperanza. 

Muchos expertos coinciden en que todas estas instancias sean más visibles. Tienen que pasar al debate público, tienen que llegar a la agenda de la ciudadanía, para que también se internalice, se la defienda y esta intencionalidad se haga propia. Falta mucho, sobre todo en países del Sur Global. Pero se deben encontrar salidas y soluciones colectivas, donde la lucha contra la pobreza y las desigualdades, al igual que el fin de las violencias y las guerras en el mundo sean prioridad

Necesitamos un sistema multilateral nuevo, eficiente, inclusivo, ecológico y feminista y lo necesitamos ya. La tarea es monumental, pero el éxito de la reforma determinará si el mundo puede enfrentar, de manera colectiva y pacífica, los conflictos y crisis del siglo XXI.

[1] https://news.un.org/es/story/2024/09/153287

Referencias

  • Arroba, A. (2024, 9 23). La Cumbre del Futuro y la invisibilidad de lo internacional. – Revista Onubense de Actualidad, Cultura y Debate. Retrieved September 24, 2024, from https://revista.lamardeonuba.es/la-cumbre-del-futuro-y-la-invisibilidad-de-lo-internacional/
  • Global Network of Civil Society Organisations for Disaster Reduction. (2024). Cumbre del Futuro 2024: actualizaciones. GNDR – Global Network of Civil Society Organisations for Disaster Reduction. Retrieved September 24, 2024, from https://www.gndr.org/es/summit-of-the-future-2024-updates/
  • Le Monde Diplomatique. (2024, 9 24). Editorial: «ONU: el trágico colapso del multilateralismo». Le Monde. Retrieved September 24, 2024, from https://www.lemonde.fr/idees/article/2024/09/24/onu-la-panne-tragique-du-multilateralisme_6331170_3232.html
  • Naciones Unidas. (2024). Cumbre del Futuro | Naciones Unidas. the United Nations. Retrieved September 24, 2024, from https://www.un.org/es/summit-of-the-future
  • Organización de Naciones Unidas. (2024, 9). Noticias ONU. NAciones Unidas. https://news.un.org/es/story/2024/09/1532876
  • Organizaciones de Naciones Unidas. (2024, September 8). Noticias ONU | Mirada global Historias humanas. Retrieved September 23, 2024, from https://news.un.org/es
  • Organización de Naciones Unidas. (2023, Marzo). Informe de políticas de Nuestra Agenda Común 1 Pensar en las generaciones futuras y actuar en su beneficio. To Think and Act for Future Generations. Retrieved October 15, 2024, from https://www.un.org/sites/un2.un.org/files/our-common-agenda-policy-brief-future-generations-es.pdf
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